Tuesday, February 26, 2008

II
Abrió la puerta. Se sintió perturbado. Una pequeña carga (o descarga) eléctrica sacudió su cuerpo comprimido. Lo sujeto y pusó sus sentidos en alerta. Estaba en el salón de la soledad. Se tocó el pecho con la mano, y sintió el latido del corazón como un látigo. ERA UN CASTIGO. Tu tuc. En este enorme hueco, que atravesaba el silencio, había sólo soledad y muerte. Sí es muerte, pensó.

III
El murmullo de la gente desde lejos lo ponía más inquieto. Tu tuc, como un látigo. Sólo unos minutos más y ya comenzaba la función. Era medianoche. La gente pasaba a la sala. Solitarios y perdedores, restos de hombres amantes y mujeres infieles.

Monday, February 25, 2008

I
Lo desnudaron y lo pusieron en una habitación enorme sin puertas, con suficiente aire para respirar… le pusieron un casco con cables en la cabeza, y le pidieron que piense en mapas. Se imagino líneas, se imagino rutas, y no pudo imaginarse más. Le pidieron que piense en algo más. No hubo respuesta. Le pegaron en el cerebro, y se imagino, valles, se imagino sierras, bosques y prados. Le pidieron que piense en autos, pero no pudo imaginar un auto, le cortaron las manos y en seguida se imagino sus manos con anillos, un auto, una chica y una cornisa, le cortaron las orejas, y escucho música, un motor en marcha y una chica, le cortaron la lengua, y se imagino un auto, y una chica sollozando, le sacaron los ojos y se imagino los ojos de la chica, el auto, el olor a nafta, y el auto quemándose, le amputaron los brazos, y sintió el humo de un cigarrillo, un río, una chica encinta, y las noticias en la radio. Se quitó el corazón, y se imagino relajado, sentado en una oficina, fumando, aspirando una voz hiriente, hablándole a una radio. Se sentó, escupió una llave, se quedó pensando.
O.N.