Monday, January 19, 2009

Nada de sadismo. La mujer de hoy en día se entrega con ansiedad al carnicero para que la achure y la destripe como macho que es. Debe ser porque sino se torna visible la desesperación. La mujer de hoy necesita ser escuchada. A través de largas sesiones de escupitajos de verbos, adjetivos, elipsis, gerundios, y baladas de palabras, la mujer se reserva las historias del día y te las imprime como noticia-de-último-momento-en-la-cara. La mujer de hoy engendra 1000 alter egos por día. La mujer de hoy se cocina y se publica en las capitales de todo el día a través del ratón manoseado. Esa mujer de hoy es la que te está oculta algo con su manera de ser y de hablar que te parece excitante, atractiva, ¡novedosa!, porque se viste en arrogancía y se camufla en tu mamá, tu tía, tu hermana, tu novia, tu mejor amiga. La mujer de hoy todo lo puede, se endiosa en su fertilidad para ofrecer al mundo bastardos con nombres de carteles que aparecen en las páginas webs.
Nada de intimidad por que la mujer de hoy se sospecha... es Dios.