II
Abrió la puerta. Se sintió perturbado. Una pequeña carga (o descarga) eléctrica sacudió su cuerpo comprimido. Lo sujeto y pusó sus sentidos en alerta. Estaba en el salón de la soledad. Se tocó el pecho con la mano, y sintió el latido del corazón como un látigo. ERA UN CASTIGO. Tu tuc. En este enorme hueco, que atravesaba el silencio, había sólo soledad y muerte. Sí es muerte, pensó.
III
El murmullo de la gente desde lejos lo ponía más inquieto. Tu tuc, como un látigo. Sólo unos minutos más y ya comenzaba la función. Era medianoche. La gente pasaba a la sala. Solitarios y perdedores, restos de hombres amantes y mujeres infieles.
Abrió la puerta. Se sintió perturbado. Una pequeña carga (o descarga) eléctrica sacudió su cuerpo comprimido. Lo sujeto y pusó sus sentidos en alerta. Estaba en el salón de la soledad. Se tocó el pecho con la mano, y sintió el latido del corazón como un látigo. ERA UN CASTIGO. Tu tuc. En este enorme hueco, que atravesaba el silencio, había sólo soledad y muerte. Sí es muerte, pensó.
III
El murmullo de la gente desde lejos lo ponía más inquieto. Tu tuc, como un látigo. Sólo unos minutos más y ya comenzaba la función. Era medianoche. La gente pasaba a la sala. Solitarios y perdedores, restos de hombres amantes y mujeres infieles.


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