
Lecciones de cómo alterar el tiempo
Me escondí. Estaba tan sola, era tan pequeña. Creí que tardaría mil años en ser descubierta, en que alguien fuese tan astuto y descubriese mi escondite.
Las luces que atravesaban el inmenso cuarto oscuro me lastimaban como si alfileres gigantes atravesaran mi piel. Sentí cómo la sangre se agolpaba de repente, lastimándome el corazón, cerré los ojos, y anhele con todo el alma que eso fuese un sueño, pero no sucedió eso. Mis deseos se desvanecieron. Era tan predecible que me encontrarían en unos minutos, como si no existiesen las sorpresas, o la emoción de querer realmente algo,- las ansias, la voluntad, la pasión de desear algo desesperadamente …y eso en serio, me hacía enojar.
Me escondí. Estaba tan sola, era tan pequeña. Creí que tardaría mil años en ser descubierta, en que alguien fuese tan astuto y descubriese mi escondite.
Las luces que atravesaban el inmenso cuarto oscuro me lastimaban como si alfileres gigantes atravesaran mi piel. Sentí cómo la sangre se agolpaba de repente, lastimándome el corazón, cerré los ojos, y anhele con todo el alma que eso fuese un sueño, pero no sucedió eso. Mis deseos se desvanecieron. Era tan predecible que me encontrarían en unos minutos, como si no existiesen las sorpresas, o la emoción de querer realmente algo,- las ansias, la voluntad, la pasión de desear algo desesperadamente …y eso en serio, me hacía enojar.


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